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NIA-ES 620·Especialistas externosUtilización del trabajo de otros

NIA-ES 620: utilización del trabajo de un experto del auditor

La NIA-ES 620 es la norma que regula cuándo y cómo el auditor puede apoyarse en el trabajo de un experto especializado en un campo ajeno a la contabilidad y la auditoría, como un tasador, un actuario o un jurista. Exige decidir si hace falta, evaluar su competencia, capacidad y objetividad, acordar el encargo, valorar si su trabajo es adecuado y no mencionarlo en una opinión no modificada, salvo que la ley lo exija. La responsabilidad de la opinión sigue siendo del auditor.

Título oficial: «Utilización del trabajo de un experto del auditor». Es la adaptación española, publicada por el ICAC, de la norma internacional de auditoría 620 del IAASB. Todas las normas, con su fecha, están en el índice de normas NIA-ES.

Norma
NIA-ES 620
Texto vigente
11/04/2024
Fase del encargo
Utilización del trabajo de otros
Contenido revisado
29 de octubre de 2026
Objetivo

Objetivo de la NIA-ES 620

El auditor persigue dos decisiones encadenadas: primero, si necesita apoyarse en el trabajo de un experto de un campo ajeno a la contabilidad y la auditoría; segundo, cuando lo usa, si ese trabajo sirve de verdad al propósito de reunir pruebas válidas.

Resumen de NIA-ES 620, apartado 5

Texto vigente y fecha de aplicación

El texto vigente de la NIA-ES 620 es el publicado por la Resolución del ICAC de 11/04/2024 (BOE-A-2024-8358). Obliga en ejercicios que empiecen desde el 1/01/2024 y en cualquier trabajo contratado o encargado desde el 1/01/2025, con independencia del ejercicio al que se refiera.

Requerimientos

Requisitos clave de la NIA-ES 620

  1. Qué es un experto del auditor y qué queda fuera de la norma

    La norma se ocupa de lo que aporta al auditor un experto, sea persona u organización, cuyo campo no es la contabilidad ni la auditoría, cuando lo usa para obtener evidencia. Puede ser un experto interno, de la firma o de su red, o externo. Quedan fuera los especialistas en contabilidad o auditoría que integran o asesoran al equipo (NIA 220 Revisada) y los expertos de la dirección (NIA 500). El auditor responde solo de su opinión, aunque use a un experto.

    apartados 1-3 y 6
  2. Decidir si hace falta un experto

    Si obtener evidencia suficiente y adecuada requiere una especialización ajena a la contabilidad o la auditoría, el auditor determina si usa el trabajo de un experto. La guía lista dónde puede ayudar (conocer la entidad, valorar riesgos, responder a ellos y evaluar la evidencia) y recuerda que el auditor puede adquirir conocimiento suficiente por su cuenta, con experiencia o formación. Si la dirección ya usa un experto, eso influye en la decisión.

    apartados 7 y A4-A9
  3. Ajustar los procedimientos a las circunstancias

    Qué se hace con el experto, cuándo y hasta dónde varía según las circunstancias. La norma pide tener en cuenta, entre otras cuestiones, cinco factores: la naturaleza de la cuestión, su riesgo de incorrección material, la significatividad del trabajo, la experiencia previa del auditor con ese experto y si queda cubierto por el sistema de gestión de calidad de su firma. La guía añade señales de que hacen falta pruebas más extensas: juicios subjetivos y complejos, un experto nuevo, procedimientos integrados en la auditoría o un experto externo.

    apartados 8 y A10-A13
  4. Evaluar competencia, capacidad y objetividad

    El auditor evalúa si el experto reúne las tres. La competencia es el grado de especialización; la capacidad, la aptitud para ejercerla en el encargo (tiempo, recursos, ubicación); la objetividad, la ausencia de sesgo, conflictos de intereses o influencias. Con un experto externo, además indaga sobre los intereses y relaciones que amenacen su objetividad, y la guía añade que puede pedirle una manifestación escrita sobre ellos.

    apartados 9 y A14-A20
  5. Conocer el campo del experto

    El auditor debe saber lo bastante del campo del experto para fijar qué trabajo le encarga, hasta dónde llega y qué persigue, y para evaluar después si es adecuado. Puede obtener ese conocimiento por los medios de la guía o conversando con el propio experto, y se fija en las normas profesionales aplicables, las hipótesis y métodos habituales y los datos que el experto utiliza.

    apartados 10 y A21-A22
  6. Acordar el trabajo con el experto, por escrito cuando proceda

    El auditor acuerda con el experto cuatro cuestiones: naturaleza, alcance y objetivos; funciones y responsabilidades de cada uno; comunicación, con su momento y la forma del informe; y confidencialidad. Cuando el experto accede a información sensible, el trabajo es muy complejo, es la primera vez o pesa mucho en la auditoría, conviene un acuerdo más detallado y escrito. Con un experto externo suele ser una carta de encargo.

    apartados 11 y A23-A31
  7. Juzgar si el trabajo del experto sirve

    El auditor juzga si el trabajo del experto sirve, con tres aspectos: si sus resultados son pertinentes, razonables y congruentes con otra evidencia; si el trabajo usa hipótesis y métodos significativos, su relevancia y razonabilidad; y si usa datos fuente significativos, su relevancia, integridad y exactitud. La profundidad depende de la competencia del experto, de cuánto conoce el auditor ese campo y de la naturaleza del trabajo.

    apartados 12 y A32-A39
  8. Si el trabajo del experto no sirve

    Hay dos salidas: acordar con el experto qué trabajo adicional debe hacer, o aplicar procedimientos de auditoría adicionales. Si aun así no se resuelve, incluso con otro experto, la guía advierte de que puede faltar evidencia suficiente y adecuada y ser necesaria una opinión modificada según la NIA 705 (Revisada).

    apartados 13 y A40
  9. Referencias al experto en el informe de auditoría

    Cuando la opinión no se modifica, el auditor no cita al experto, salvo que la ley lo exija, y en ese caso aclara que la mención no reduce su responsabilidad. En un informe con opinión modificada puede mencionarlo si es relevante para entender la modificación, con la misma aclaración, y puede necesitar el consentimiento del experto.

    apartados 14-15, A41 y A42
NIA-ES

Lo que añade la versión española

  1. Ética e independencia aplicables al experto

    La norma admite que los requerimientos de ética o una disposición legal obliguen a tratar al experto externo como miembro del equipo, con sus requisitos de independencia (A12). La NIA-ES 620 no contiene nota española sobre ética: en España se aplica el régimen de ética de la auditoría de cuentas.

    apartado A12
  2. Expertos internos y externos: las categorías de la norma

    El texto no añade una regla española propia para definir el equipo del encargo ni la red. Sí fija las categorías: experto interno (socio o empleado, también temporal, de la firma o de su red) y experto externo (apartado 6(a) y A11-A12). Para el interno pesa que esté sujeto a la gestión de calidad de su firma (A11).

    apartados 6(a), 8(e) y A11-A12
  3. Calidad de la firma y pruebas

    Que el experto quede sujeto a la gestión de calidad de la firma es uno de los factores que determinan la extensión de los procedimientos (apartado 8(e) y A10-A11). El texto cita la NIGC 1 internacional; en España, la norma de referencia para ese sistema es la NIGC 1-ES, adaptada por la Resolución de 11 de abril de 2024 (BOE-A-2024-8358), que derogó el contenido de 2022 (apartado Tercero).

    apartados 8(e), A10-A11 y A13
  4. Referencia legal al experto: el ejemplo está suprimido

    El apartado 14 admite que una disposición exija mencionar al experto en un informe con opinión no modificada. El ejemplo que el texto internacional daba en A41 aparece suprimido en la versión española, de modo que la norma no señala ninguna disposición concreta: la regla general es no mencionar al experto.

    apartado A41
En la práctica

Cómo se aplica en un encargo en España

Un inmueble con indicios de deterioro: ¿tasador propio o no?

Una sociedad limitada tiene construcciones por 2.500.000 € (cuenta 211) y hay indicios de deterioro (291). Valorarlas exige una especialización ajena a la contabilidad. Antes de contratar a un tasador, el auditor mira si la dirección presentó la tasación de su propio experto: quién la hizo, si es empleado o tercero y qué control ejerce la dirección sobre su trabajo. Si la complejidad, el riesgo y la falta de otras fuentes de evidencia lo justifican, nombra a su propio tasador.

Elegir al experto externo y descartar al que no es objetivo

El auditor necesita valorar una participación no cotizada que consta por 1.500.000 € (cuenta 250). De dos candidatos, uno es el despacho que preparó la valoración de la dirección. Pregunta a la entidad por intereses y relaciones, comprueba cualificaciones y pertenencia profesional del otro candidato, habla con colegas que lo conocen y le pide una manifestación escrita de que no tiene vínculos. El primero queda descartado: haber preparado la valoración de la dirección es el ejemplo de A19 de una amenaza a la objetividad que quizá no baje a un nivel aceptable.

Qué debe decir la carta de encargo al tasador externo

El auditor firma con el tasador una carta que fija el objetivo (valorar a 31 de diciembre), las normas técnicas, las hipótesis y métodos previstos, quién comprobará los datos fuente, la entrega el 15 de febrero para emitir el informe en marzo y la consulta de hechos posteriores hasta esa fecha. Añade el acceso recíproco a los papeles de trabajo, la confidencialidad y el permiso para citar sus conclusiones si hubiera una opinión modificada. Salvo pacto distinto, los papeles del experto externo son de este y no integran el expediente del auditor (A29).

Hipótesis, métodos y datos del experto frente a los de la dirección

El tasador estima 1.500.000 € con una tasa de descuento del 9 % y un crecimiento del 2 %; la dirección usaba el 7 % y el 3 % y llegaba a 1.900.000 €. El auditor no se limita a comparar cifras: comprueba que las hipótesis son habituales en el campo y congruentes con el marco aplicable, pide el motivo y el efecto de la diferencia con las de la dirección, y prueba los datos fuente, como el origen de las previsiones de ventas, su integridad y su exactitud. Una diferencia de 400.000 € frente a una importancia relativa de 120.000 € no se archiva sin explicación.

El informe del experto no tiene en cuenta los hechos posteriores

El informe del tasador llega fechado a 30 de septiembre y no contempla un contrato perdido en enero. Entre los factores para valorar sus conclusiones, figuran un periodo adecuado y la consideración de los hechos posteriores. El auditor acuerda con el experto el trabajo adicional para actualizarlo o aplica sus propios procedimientos. Si no queda resuelto, valora si le falta evidencia y si procede una opinión modificada.

La entidad pide que el informe cite al tasador

La dirección quiere que el informe nombre al tasador para dar tranquilidad al banco. Sin modificar la opinión, el auditor no menciona al experto salvo que la ley lo requiera, y en ese caso añade que la mención no reduce su responsabilidad. Si hubiera salvedad por un desacuerdo sobre el valor del inmueble, podría citarlo si ayuda a explicar la modificación, y quizá necesite antes el consentimiento del experto (A42).

Documentación

Papeles de trabajo que genera

  1. Decisión sobre la necesidad de un experto

    Buena práctica: la cuestión que requiere especialización, la complejidad y el riesgo, las fuentes alternativas de evidencia, si hay un experto de la dirección, y la decisión motivada de usar o no un experto propio.

    buena práctica; apartados 7 y A8
  2. Evaluación de competencia, capacidad y objetividad

    Buena práctica: cualificaciones, pertenencia profesional, experiencia previa, referencias de terceros, intereses y relaciones con la entidad, salvaguardas discutidas y, si se pidió, la manifestación escrita del experto externo.

    buena práctica; apartados 9 y A15
  3. Acuerdo con el experto

    Buena práctica: la carta de encargo o, si no hay acuerdo escrito, el memorando de planificación o el programa que prueba el acuerdo. Debe verse el alcance, los objetivos, las funciones, la comunicación y la confidencialidad.

    buena práctica; apartados 11 y A26
  4. Comprensión del campo del experto

    Buena práctica: normas profesionales aplicables, hipótesis y métodos habituales, naturaleza de los datos que usa y áreas de especialización relevantes. Permite fijar lo que se pide y evaluar lo que se recibe.

    buena práctica; apartados 10 y A22
  5. Evaluación del trabajo del experto

    Buena práctica: procedimientos aplicados a hallazgos, hipótesis, métodos y datos fuente: indagaciones, revisión de papeles, reejecución de cálculos, confirmaciones y comparación con la evidencia restante. Cierra con la conclusión de si el trabajo es adecuado.

    buena práctica; apartados 12 y A33
  6. Trabajo adicional y conclusión sobre la opinión

    Buena práctica: si el trabajo no era adecuado, qué se acordó con el experto o qué procedimientos propios se añadieron, y si quedó resuelto. Si no, el análisis del efecto sobre la evidencia y sobre la opinión.

    buena práctica; apartados 13 y A40
Errores típicos

Errores frecuentes

  1. Confundir al experto del auditor con el de la dirección

    El primero trabaja para el auditor y se rige por esta norma; el segundo trabaja para la entidad y su trabajo se trata como evidencia conforme a la NIA 500. Aplicar a uno el tratamiento del otro desvirtúa la evaluación.

    apartados 2 y 6
  2. Llamar experto a un especialista contable

    Quien domina el método contable de los impuestos diferidos no es experto a efectos de la norma, aunque sí lo sea quien conoce la legislación fiscal. Tratarlo como experto del auditor sale del ámbito de la norma (A2).

    apartado A2
  3. Aceptar el informe del experto sin examinar hipótesis, métodos y datos

    Una cifra con la firma de un especialista no es evidencia hasta que el auditor evalúa la relevancia y razonabilidad de lo que hay detrás y comprueba los datos fuente.

    apartado 12
  4. Nombrar como experto a quien participó en la información auditada

    Quien desempeñó un papel significativo en preparar la información que se audita puede ver comprometida su objetividad. A19 lo ilustra con el caso del experto de la dirección propuesto como experto del auditor, en el que quizá no baste con aplicar salvaguardas para reducir las amenazas a un nivel aceptable.

    apartados 9 y A19
  5. Creer que el experto traslada la responsabilidad de la opinión

    Apoyarse en un experto no rebaja la responsabilidad del auditor. Citarlo en un informe con opinión no modificada solo cabe si la ley lo exige, y entonces hay que aclarar que no la reduce.

    apartados 3 y 14
  6. No fijar por escrito el alcance con un experto externo que accede a datos sensibles

    Si el experto va a ver información confidencial o su trabajo es complejo y nuevo para el auditor, la guía sugiere un acuerdo más detallado o por escrito. Dejarlo a un intercambio informal de mensajes puede dejar sin cubrir funciones, comunicación y confidencialidad (apartado 11).

    apartados 11 y A24
Otras NIA-ES

Relación con otras NIA-ES

  • NIA-ES 220 (Revisada): gestión de la calidad del encargo

    El apartado 2.a) deja a la NIA 220 (Revisada) los especialistas de contabilidad o auditoría del equipo, y la guía A6 recuerda que el socio determina que equipo y expertos reúnen competencia y capacidad.

  • NIA-ES 500: evidencia

    El apartado 2.b) remite a la NIA 500 lo que hace un experto de la dirección, y la guía A9 la menciona por su influencia en la fiabilidad de la evidencia.

  • NIA-ES 540 (Revisada): estimaciones contables

    La guía A36 remite a la NIA 540 (Revisada) para las hipótesis y métodos de la dirección en las estimaciones, que también sirven para evaluar los del experto.

  • NIA-ES 300: planificación

    El apartado A6 cita el apartado 8.e) de la NIA 300: al planificar, el auditor determina los recursos necesarios, lo que incluye decidir si utiliza un experto y en qué momento.

  • NIA-ES 705 (Revisada): opinión modificada

    La guía A40 y los apartados 14 y 15 acuden a la NIA 705 (Revisada) cuando el trabajo del experto no es adecuado o se le menciona al explicar una opinión modificada.

Preguntas habituales

Preguntas frecuentes sobre la NIA-ES 620

¿Qué es la NIA-ES 620?

Es la norma que regula las responsabilidades del auditor cuando se apoya en un experto, persona u organización, de un campo ajeno a la contabilidad y la auditoría, para reunir pruebas válidas. Cubre desde la decisión de usarlo hasta la referencia en el informe.

¿Quién es un experto del auditor y quién no lo es?

Lo es quien aporta especialización ajena a la contabilidad y la auditoría, como un tasador, un actuario o quien interpreta contratos, disposiciones legales o cuestiones fiscales complejas (A1). No lo es el especialista en métodos de contabilización, aunque sea muy técnico; en los casos límite, decide el juicio profesional.

¿Qué diferencia hay entre el experto del auditor y el experto de la dirección?

El experto del auditor lo usa el auditor para obtener evidencia, y le aplica esta norma. El de la dirección lo usa la entidad para preparar sus estados financieros, y su trabajo se trata como evidencia según la NIA 500. En ambos, importa su competencia y objetividad.

¿Reduce la responsabilidad del auditor el uso de un experto?

No. El auditor responde solo de su opinión. Si, tras aplicar la norma, juzga que lo hecho por el experto sirve, puede aceptar sus hallazgos o conclusiones como evidencia en su campo, pero sin traspasarle esa responsabilidad.

¿Hay que acordar por escrito el trabajo con el experto?

La norma dice que por escrito cuando resulte adecuado. Conviene más formalidad si el experto accede a información sensible, el asunto es muy complejo, es la primera vez que se le usa o su trabajo es muy significativo. Con un experto externo suele ser una carta de encargo.

¿Se puede mencionar al experto en el informe de auditoría?

Con opinión no modificada, no, salvo que la ley lo exija; y entonces se aclara que la mención no rebaja la responsabilidad del auditor. Con opinión modificada, puede mencionarse si ayuda a entender la modificación, con la misma aclaración y, en su caso, el consentimiento del experto.

¿Desde cuándo es obligatoria la versión actual de la NIA-ES 620?

La fijó la Resolución del ICAC de 11/04/2024, y rige para ejercicios que empiecen desde el 1/01/2024 y para los trabajos contratados desde el 1/01/2025. No es una norma Revisada: su denominación oficial es NIA-ES 620, sin más.

Vigencia

Referencia normativa

Estado
Vigente en España
Denominación oficial
Utilización del trabajo de un experto del auditor
Resoluciones anteriores y modificaciones
Sin otras resoluciones de este texto
Condiciones de aplicación
  • Ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2024.
  • En todo caso, encargos contratados a partir del 1 de enero de 2025.

Verificada el 27 de octubre de 2026.

Fuentes

Fuentes oficiales

Los apartados citados remiten al texto vigente de la NIA-ES 620 publicado por el ICAC. Esta ficha resume y explica la norma; no la sustituye. Referencia normativa verificada el 27 de octubre de 2026.

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